Las grandes decisiones a las que se ha enfrentado Podemos desde la asamblea fundacional del partido en otoño han distanciado a sus dos principales dirigentes, el secretario general, Pablo Iglesias, y su número dos, Íñigo Errejón. Los focos de las tensiones han sido dos: Madrid, y la confección de la lista con la que se presentará el partido en las autonómicas de mayo, y Andalucía, donde los resultados de las elecciones del 22 de marzo hacen dudar a los principales dirigentes sobre la estrategia a seguir.
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El caso andaluz es el más reciente y fue zanjado este mismo lunes día 6 por el propio Pablo Iglesias, que reapareció ante la prensa mes y medio después de su última comparecencia. El secretario general quiso anunciar uno por uno a los 13 candidatos que representarán a Podemos en las elecciones de mayo, pero casi todas las preguntas giraron en torno a la postura del partido ante la investidura de Susana Díaz y las discrepancias públicas que se han producido entre la dirección andaluza y la nacional.
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Una semana antes, la secretaria de Coordinación de Podemos, Ángela
Ballester, atendía a la prensa tras la habitual reunión de los lunes de
la ejecutiva del partido. La dirigente valenciana sorprendió a los
medios al reiterar en varias ocasiones que las tres condiciones
definidas por la candidata andaluza, Teresa Rodríguez, no eran líneas
rojas y que la negociación seguía abierta. Rodríguez respondía esa misma tarde en público. Y al día siguiente era Carolina Bescansa, número tres del partido, quien intentaba templar los ánimos en una entrevista en la cadena SER.
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